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martes, 9 de junio de 2020

Mi mundo sin Pau Donés

"Hay quien vive pura sangre
recorriendo su camino
sin mirar hacia atrás
y a mal tiempo buena cara".

(De la canción "Pura sangre" de Jarabe de Palo)


El momento que tanto había temido desde hace unos meses ha llegado. Y lo ha hecho por un mensaje al móvil. ¿Sabéis aquellas noticias de última hora que salen de pronto en la pantalla? Pues así ha sido, y mis piernas han temblado. Y he de decir que aunque me lo esperaba, no lo esperaba. Lo sé, es ilógico lo que os digo, pero qué hay de lógico en este mundo, ahora sin él. Porque desde hoy, 9 de junio de 2020, vivo en un mundo en el que no está Pau Donés. Y es raro. Es raro porque él siempre ha estado. Entendedme cuando digo "siempre", en lo que a mí se refiere, más de media vida.


Son ya más de veinte años con su música en mi cabeza, con su música en mis momentos, con su música en mi vida. Y nada ha cambiado en ese sentido, la música sigue estando ahí, y no pienso buscarle otro sitio. Está muy bien ahí, en mi vida. Por lo que ahí seguirá hasta el último de mis días. Mientras, seguiré haciendo lo de siempre, lo que hubiera hecho un día cualquiera cuando él sí que estaba, buscar la canción cinco del disco número uno y cantar "Grita" mientras conduzco y flipo con los primeros acordes de guitarra que son una auténtica maravilla. Hacer lo propio con la primera canción del tercer disco y esperar a que llegue la primavera. O buscar la ultima pista del "Bonito" y escuchar aquella canción tan chula del corazón. Aunque hoy algo ha sido distinto, porque ese par de lágrimas en mi mejilla no entraban en mis planes. Porque un mundo sin Pau Donés, supongo que tiene estas cosas y habrá que irse acostumbrando.

Tantas emociones en forma de canción, tantos momentos y tantas personas que no hubiera conocido si no hubieras existido. Gracias por hacerlo. Por existir, digo. Solo por eso. Lo demás, junto a la admiración y a la inspiración, ha venido solo.

Fins aviat, Pau...

Aunque, como lo hacen los grandes, te has ido para quedarte.



miércoles, 30 de mayo de 2018

"¡Señorita, un respeto!"

A raíz de la polémica generada por una supuesta humillación del cantante Pau Donés hacia una fan, cuando ésta le pedía un selfie, llevo todo el santo día con ganas de escribir este artículo de opinión. De una opinión personal y sentida.

Os detallaré la secuencia paso por paso y podréis haceros una mejor idea a través de las fotos y este vídeo que os adjunto.




Pau Donés cantaba, en un concierto de porte íntimo en Los Cabos (México), una canción muy emotiva para él, pues la escribió en uno de los momentos más duros de su vida. Justo en ese instante se acerca una muchacha que va directa a la parte baja del escenario, sola, y levanta la mano como diciendo "¡oye, Pau, mírame que nos vamos a echar un selfie" (me la sopla lo que estés haciendo y para cuanta gente estés cantando, es más, me la sopla si interrumpo o rompo la magia del momento). Luego el cantante, que reflexiona unos segundos ha parado el concierto con estas palabras, de una manera entrecortada:

"¡Señorita, un respeto! ¿No? Estamos cantando. No le sepa mal pero... váyase, no nos haga más fotos, gracias. Tiene ya bastantes, ¿no? Estamos cantando para la gente, no para ustedes. Y ya está. ¿No? Entiendo que se quiera hacer fotos con nosotros, pero que esto es un concierto. No le sabe mal, ¿no? Muchas gracias".

Pues parece que sí le ha sabido mal a la muchacha. A ella y a mucha otra gente que ha tachado al vocalista de Jarabe de Palo de prepotente por su comportamiento con la fan. 

Y aquí viene mi opinión personal. La opinión personal de alguien que ama el arte y respeta a los artistas por encima de todo. He visto al gran Josep Maria Pou, salirse de su personaje Sócrates para dar un toque de atención al público que dejaba sonar sus móviles en mitad de la función. He visto a una señora tardar medio minuto eterno (en una sala Villarroel llena) para coger su teléfono del bolso que no dejaba de sonar a toda castaña y salir de la sala al grito de "¡estoy en el teatro, espera que no puedo hablar". Me pone de mala leche que el del asiento de mi lado encienda el móvil, mire la hora o el whatsapp y que me deslumbre con la lucecita. Son dos horas, dos horas sin hacer el cafre con el móvil. No creo que sea pedir tanto. Amo el arte, ya os lo he dicho. Quizá sea un bicho raro, pero hay cosas que no veo que sean normales. Sobrepasan la barrera del respeto.

Es por esto que al ver las críticas hacia Pau Donés, he querido ver el vídeo. Y aunque se pueda sembrar la duda de lo que se permite o no en un concierto de este tipo, creo que una actitud como esta no procede. ¿Os imagináis la misma escena mientras Pavarotti entona el Nessum Dorma, cantando en Turandot? ¿O que justo en el momento en que Picasso pintaba el hocico del caballo del Guernica alguien de manera efusiva le exigiera un selfie? ¿Os imagináis el brochazo? Yo tampoco. Y si alguno de vosotros veis esto normal, hacéroslo mirar, todavía estáis a tiempo.