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sábado, 11 de abril de 2020

Casi todo saldrá bien

"Todos los niños nacen artistas,
el problema es como seguir siendo artistas al crecer".

(Pablo Picasso)


Permitidme que os cuente algo sobre una reflexión que hasta ayer noche llevaba varios días dando vueltas en mi cabeza. Que sí, que todo tiene que salir bien, no tengo la menor duda, pero a qué se refiere ese "todo". Para empezar algo ha salido ya mal, o muy mal, cuando quisiera dar dos pasos más cuando salgo a tirar la basura y no puedo. Ir al supermercado no cuenta. Necesito más que nunca poder salir a respirar y perderme en la última piedra de mi espigón preferido de la Mar Bella, sentarme durante un par de horas y evadirme con una buena obra de teatro en el Romea o quedarme embobado frente a un cuadro de Velázquez en el Prado. Lo necesito. Lo necesito pero no puedo. Algo ha tenido que salir mal ya, pensaba. Pero entonces veía mensajes en redes de vuestros pequeños pintando arcoiris llenos de color y de optimismo y me invadía la duda.


Sabina con su obra arcoiris "tot anirà bé".

Desde hace unas noches, cuando salimos los vecinos a nuestros balcones y aplaudimos a los sanitarios, también lo hace un par de ventanas abajo una niña de no más de cinco años. Asoma su cabecita y puntual a las ocho se vuelve loca haciendo pompas de jabón. Qué alegría me da verla. Si miras las pompas al trasluz, ahora que a las ocho todavía es de día, también dibujan los colores de un arcoiris. Ayer noche algo fue distinto. Una de ellas aguantó sin explotar hasta subir pasando de largo algunos balcones y llegar a flotar delante de mí hasta detenerse. Dentro llevaba un mensaje escrito... "todo saldrá bien" decía con letras de espuma. Y quién me creo que soy yo para dudar de ese "todo" cuando quien lo desea tiene apenas cinco años. ¿En que clase de persona me he convertido? Pues claro que saldrá bien pequeña. Claro que sí, seguid con vuestros dibujos. No dejéis de pintar ni de colorear. Y si por alguna razón vuelven mis dudas y escribo al lado del "todo" un "casi". No me lo tengáis en cuenta. Tenéis todo mi permiso para borrarlo o pintarle encima una nube. No dejéis que nadie, nadie, ni tan siquiera yo, explote antes de tiempo vuestras pompas de jabón.

martes, 17 de julio de 2018

La dedicatoria


"He nacido nueve meses después de la muerte de Gaudí".

(Josep Maria Subirachs)



No hubiera escrito esta entrada de no ser por que me llamó la atención aquella dedicatoria. Me refiero a la que en 1976 en la parte baja e izquierda de su "Autoretrato" escribió con la punta de un lápiz perfectamente afilada el escultor Josep Maria Subirachs. Sinceramente, no sé lo suficiente sobre el artista catalán como para escribir sobre él, pero conforme vayáis leyendo entenderéis que lo esté haciendo. 




Hace unas semanas, con motivo de "La nit del Museus" (noche en la que una gran parte de los museos de Barcelona permanecen abiertos hasta altas horas) me dio por visitar el "Espai Subirachs". Entré por un callejón del barrio de Poblenou, a escasos metros de la Sala Beckett, y pude ver, al fondo, el cartel de la exposición. Cuando crucé la puerta, una señora de pelo blanco, risueña y de sonrisa amable me dio la bienvenida y me regaló un folleto con información de éste y demás museos barceloneses participantes en el evento. Discreta, me invitó a pasar y recorrer el espacio a mi antojo. 

Topé de frente con un Moisés de metal, muy del estilo Subirachs (de hombros robustos, geométricos y de cintura fibrada), posaba sentado, plasmando sus mandamientos en una pesada tabla. El estilo de Subirachs es reconocible a leguas, posee un sello personal muy marcado, aun con influencias notables de nuestro ídolo común, Antoni Gaudí. La primera obra que descubrí del escultor catalán fue precisamente la Fachada de la Pasión, continuación de la obra más universal del propio Gaudí: La Sagrada Familia. Me fascinó aquel porte agresivo, lineal y austero de las figuras que creaba Subirachs. Aunque como suele ser habitual, algunos detractores de su obra salieron en su contra a gritarlo a los cuatro vientos. Tiempo después, con el artista ya fallecido (murió en el año 2014) tuve la oportunidad de visitar su último estudio dentro de la Basílica y descubrir algunos planos y moldes de escayola con los que se habían creado sus figuras. La imaginación vuela en lugares de este tipo. Sin ser un gran entendido en su materia, siempre, de alguna manera, me he ido cruzando en su camino.

Estuve poco más de media hora recorriendo sin ninguna prisa las paredes y columnas del museo de Poblenou. Conocí al pintor sensible que se escondía tras las armas del escultor, y que con suaves trazadas dibujó pechos, ombligos y vaginas, en una oda a la mujer y a su cuerpo, que sacaban a la luz la parte más íntima del artista. Pero, ¿qué hay más íntimo que una dedicatoria sentida?, pensé cuando minutos antes de salir, me detuve frente a un pequeño escaparate de cristal. Sencillos dibujos a lápiz se protegían de mis manos y mi aliento por un fino vidrio. En dos de ellos la misma dedicatoria, a la misma persona, a Judit. Seguida de su firma que rubricaba siempre uniendo las cuatro últimas letras por una línea horizontal. Envidié a Judit, sin conocerla. La imaginé como musa, cual Gala para Dalí, cual Leonor para Machado... y salí con esa idea del "Espacio Subirachs". Volvió a sonreírme la misma señora de pelo blanco y discreta que me había recibido a la entrada. Compartí algún cumplido con ella, le deseé suerte y me despedí.

Al llegar a casa, busqué algo más de información sobre el museo. Conocí que hacía muy poco que estaba abierto, apenas algo más de un año. Que contaba con un centenar de obras del escultor y que hoy era una realidad gracias al tesón, la inversión y las ganas de mostrar aquella porción del legado y la obra de Subirachs, por parte de la familia. Y, para mi sorpresa, en muchas de las noticias aparecía ella. El auténtico motivo de estas líneas. En varias entrevistas, de nuevo ella. La que dio un giro especial a mi visita. Aquella a la que instantes antes, cegado por la realidad, le había deseado buena suerte. Su joven musa del setenta y seis. Su inspiración de sonrisa amable. Su hija. Su vida. Judit.