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martes, 24 de mayo de 2016

Esto ya huele a café frío y a Book Blog Tour



Pues sí, coffee lovers, esto ya huele a Book Blog Tour del "Cosas que escribí...". A poco más de una semana para dar el pistoletazo de salida ya empiezo a dedicar las postales que han de llegar a los blogueros que apoyan y participan en este evento literario. El calendario se va llenando mucho más rápido de lo esperado y esto me hace muy feliz. Barcelona, Madrid, Valencia, Salamanca, Huelva, A Coruña, Logroño, Tarragona, Huesca, Tenerife,... e incluso Piura (Perú) y Bogotá (Colombia), son, por el momento, algunas de las ciudades que participan con sus blogueros en este #BBTCosasqueescribí.

Estoy ya nervioso por lo que viene, en serio. Cada día una reseña, una entrevista, una publicación sobre este "Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café". ¡Como para no estarlo, jeje!

¡Ah! Y sorteos, habrá sorteos, que se que os gustan.

¡Todavía hay fechas disponibles, pero las plazas son limitadas y esto no para!

Esto ya huele a café frío... ¡y a Book Blog Tour! ¡Qué grandes sois!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Surrealismo de espuma


       "Mis relojes blandos no son solamente una imagen fantasiosa y poética de lo real, sino que aquella visión del queso derritiéndose es en realidad la más perfecta definición que las más altas especulaciones matemáticas puedan dar del espacio-tiempo."
SALVADOR DALÍ


Cuando quiero relajarme, dejo caer el tiempo sobre mi cabeza. Me gusta sentirlo resbalar por mi espalda y por mi pecho. Notar cómo se desliza por todo mi cuerpo. Percibir sus horas, minutos y segundos acariciando la sensibilidad de mi piel. Sentirlo bajar por mi abdomen hasta los genitales, como en una masturbación de emociones que se deja caer hacia las rodillas para desembocar al más grande de los abismos. Verlo perderse entre una vida efímera y turbia. Se deforma, se deshace, intentando ser eterno con el salpicar de los segundos. Y cuando ya estoy saciado, detengo ese tiempo haciendo girar sus manecillas. Salgo de la ducha y observo. Observo como la realidad es cada vez más patente, más palpable, tragándose por el desagüe un surrealismo de espuma, horas, minutos y segundos, que, por esta vez, y no siempre así sucede, ha conseguido persistir en la memoria.